Charla sobre fotografías post mortem en el Hospital Joan XXIII de Tarragona

Marzo ha empezado muy bien para nosotras, ya que hemos podido compartir nuestra propia experiencia con la fotografía post mortem en el Hospital Joan XXIII de Tarragona.

Una costumbre del siglo XIX

Sabemos que, de entrada, pensar en fotografiar a nuestros hijos cuando han fallecido puede provocar rechazo, o incluso sentirse como algo complétamente fuera de lugar, pero lo cierto es que cada vez son más las famílias que habiendo recibido una buena información con antelación, recurren a esta práctica que no tiene nada de moderno ni, dicho sea de paso, morboso.

Para entender esta práctica, debemos remontarnos al siglo XIX (si hablamos de fotografías, pues el arte mortuorio tiene su primera aparición en las máscaras mortuorias de los faraones y ha ido evolucionando, pasando por pinturas al óleo hasta llegar a la fotografía moderna). En esa época era, de hecho, más habitual fotografiar a personas difuntas que a los vivos, ya que proporcionaba un recuerdo de por vida del ser amado, además de que su alto coste no la hacía accesible a todos los bolsillos y las famílias, por lo general, la utilizaban para, como ya hemos dicho, guardar un recuerdo. No tardaron entonces en aparecer los primeros retratos a bebés e infantes y fue debido a dos factores: la alta mortalidad infantil y el trato más cercano con la muerte, por lo que si hacemos una rápida búsqueda en Google, encontraremos infinidad de retratos de madres con sus bebés en brazos, o a los pequeños infantes sentados, rodeados de flores o incluso con sus hermanos en posturas forzadas tratando de inmortalizar ese momento como si siguieran con vida.

¿Y en la actualidad?

En la actualidad cada vez es más común que las famílias tomen fotografias de sus bebés, en cualquier semana de gestación, con el fin de guardar el recuerdo de su pequeño bebé para siempre, pues no hay mayor sufrimiento que ser consciente de que la cara de tu bebé se desvanece en tu memoria y no poder recuperarla. Además, tener estas fotografias nos ayuda a superar la pérdida, al conservarse el recuerdo, y a integrar a estos bebés en la família, además de ser una prueba irrefutable de su existencia.

 

Nuestra aportación.

Junto con el equipo de Mémora y a petición del Hospital, nuestras compañeras Cristina H y Cristina B, hicieron una charla en la que se repasaron todos los temas importantes: des de la historia de la fotografía post mortem, aspectos legales (ya que hicimos propuestas al hospital para mejorar la atención en este aspecto), las fotografias  de la autopsia y pusieron de ejemplo a sus propias pequeñas, haciendo de esa charla algo muy personal y especial que nos consta que ha calado en los profesionales que asistieron.

 

Una vez más, A Contracor pone la experiencia directa de mujeres sobre la mesa, y es que pensamos que la manera de mejorar las cosas, en todos los aspectos, es tener trato directo con las famílias y ofrecer este valioso recurso a los diferentes hospitales con el fin de ayudar a los profesionales, y allanar el camino a las que por desgrácia seguirán nuestros pasos.

 

Antes de terminar, se hizo entrega de los Saquitos Jizo al hospital así como de los nuevos trípticos informativos para las familias, junto con las cajas de Memoria que preparan los padres del grupo de duelo que organiza Mémora, una colaboración con la que estamos muy contentas.

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